[ OPINION ]
Usted Dirá…
Roberto Valerde García
Carreteras de terror
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 21, párrafo ocho, determina que: “la seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala”.
Dicta también nuestra Carta Magna que “la actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución”
Lamentablemente los ayuntamientos, los gobiernos de los estados ni la federación garantizan la seguridad ni mucho menos las policías son eficientes, profesionales, honradas ni respetan las garantías individuales.
En esta ocasión he de referirme a la Guardia Nacional División Carreteras a cuyos elementos sólo se les observa cuando están extorsionando a algún camionero, trailero o automovilista, mientras las carreteras de Veracruz y otras limítrofes con estados vecinos están en un deplorable estado físico, pero sobre todo sin vigilancia y a merced de grupos criminales que operan con absoluta impunidad.
Le voy a narrar un hecho reciente, en el que se vio involucrado un amigo cercano y su familia, pero para salvaguardar su integridad omitiré su nombre verdadero y lo llamaré Frank.
Son las 23:00 horas de un día domingo, de un mes reciente, Frank había estado en Córdoba por asuntos de trabajo y como era día domingo decidió que su familia lo acompañara. Ya iban de regreso para Xalapa y por la hora determinó “no arriesgarse” por la libre vía Huatusco y para “ir más seguros” optó por la autopista de cuota vía Cuitláhuac-Paso del Toro con un costo de aproximadamente $250 pesos.
Frank y su familia viajaban en un automóvil seminuevo, en perfectas condiciones, ya habían pasado la desviación a La Tinaja, estaban aproximadamente en el kilómetro 70, es decir, a unos 20 kilómetros de la caseta de cobro de Paso del Toro cuando de la nada apareció una camioneta de color oscuro que empezó a cerrarle el paso, no iban borrachos, querían que detuviera su marcha y entonces pisó el acelerador a fondo y se inició una persecución y ya no era una, sino dos camionetas (al parecer negras o azul marino de doble cabina).
Como la camioneta gris que describe el corrido de Los Tigres del Norte, traían motor grande y arreglado, ganarles la carrera era simplemente imposible. Entonces Frank frenó súbitamente, giró y regresó a toda velocidad en sentido contrario, pero cuales perros de caza, las camionetas hicieron lo mismo y cual película hollywoodense, los tres vehículos circulaban a toda velocidad ante la mirada atónita de algunos traileros y choferes de autobuses de pasajeros, pero ninguno hizo nada, ni siquiera lo reportaron al 911 y si lo hicieron, entonces hay complicidad.
En el auto de Frank todo era confusión, terror, gritos de desesperación, llanto, pánico e incertidumbre, hasta que les cerraron el paso y no pudieron avanzar más, entonces bajaron de las camionetas al menos ocho hombres con armas largas, los bajaron del auto, los encañonaron, golpearon a Frank, a su esposa y a sus pequeños hijos, los delincuentes estaban furiosos y no repararon en edades, sexo ni culpabilidades, arrasaron parejo. Los querían subir a las camionetas, pero por alguna razón desistieron, se subieron a las camionetas, uno de ellos abordó el automóvil de Frank y huyeron rumbo a la caseta de Paso del Toro.
Despojaron a la familia de teléfonos celulares, cartera, bolsos, identificaciones y los dejaron tirados pecho tierra sobre la cinta asfáltica con la amenaza de que si alzaban la mirada les iban a disparar. Los minutos pasaron y nadie se detuvo a prestarles ayuda y allí estuvieron en medio de la noche, incomunicados hasta que un alma piadosa les facilitó un teléfono para llamar a su familia, quienes horas más tarde llegaron a recogerlos.
Es un hecho notorio y público que las policías en Veracruz y ahora también la Guardia Nacional División Carreteras se encuentra actualmente, en
una situación deplorable tanto de imagen como de resultados. ¿Está en
crisis la institución policial encargada de brindar seguridad en las carreteras? No es pregunta.
Existen en el estado tramos carreteros sumamente peligrosos, circularlos de día y peor de noche es, sin ánimo de exagerar, buscar la muerte. Ejemplos sobran: el tramo de la Tinaja-Tierra Blanca-Tres Valles, el libramiento Paso del Toro-Tamaca-San Julián, la autopista La Tinaja-Paso del Toro, así como el tramo de Córdoba-Esperanza-Puebla, el de Paso del Toro a Alvarado; el de Santa Cruz-Cosamaloapan-Tlacojalpan, el de San Andrés Tuxtla a Ángel R. Cabada, el de Totutla-Xalapa, el de Atzalan-Tlapacoyan, María de la Torre-San Andrés, Tantoyuca-Pánuco, Naranjos-Ozuluama-Tampico Alto-Pueblo Viejo, Naranjos-Citlaltepetl, San Sebastián-Chicontepec, La Guadalupe-Gutiérrez Zamora, entre otros.
Yo en lo personal viajo por todo el estado y hay algunos tramos de hasta 100 kilómetros y no se observa ninguna patrulla de la Guardia Nacional División Carreteras y entonces surge ya no la interrogante, sino la afirmación de que esa policía sirve para un carajo, está infiltrada por grupos del crimen organizado y particularmente con las bandas de robacoches y asaltantes de la carretera, organizaciones criminales que se han fortalecido con la omisión y cooperación de quienes cobran supuestamente para protegernos a los ciudadanos.
Los cárteles son impenetrables porque tienen apoyo e información de inteligencia que les permite descubrir a los agentes encubiertos con trágicas
consecuencias para éstos. Aún no se olvida cuando en un restaurante de Cardel, a plena luz del día acribillaron al comandante de la Federal de Caminos y a otro elemento.
Las redes de información que poseen, a veces de la propia policía y organismos de seguridad, les permiten actuar con la mayor impunidad y tranquilidad.
Por el contrario, la mayoría de las corporaciones policiales han estado y están infiltradas por el crimen organizado, como se ha podido establecer en las innumerables detenciones de funcionarios policiales federales, estatales y principalmente municipales. Nadie se atreve a señalarlo, pero las complicidades están a la orden del día y lo grave es que nadie haga nada para enfrentar esta delicada situación que cobra mayor fuerza y muchas vidas de inocentes que llegan a osar resistirse a un atraco en las carreteras ¿Y las organizaciones de transportistas, les falta valor o de plano les vale?
Información, comentarios y sugerencias a rvalerdeg@gmail.com
[ OPINION ]
Transparencia 3.0; Chat GTP no empatiza
Por Naldy Rodríguez
Para los seres humanos la empatía, esa capacidad de identificarse con los pensamientos y sentimientos de alguien más, es un valor que puede ser poco valorado, y para la Inteligencia Artificial, como Chat GTP, es un patrón desconocido, aunque -dicen los expertos- puede llegar a simularlo.
En los tiempos actuales, tener ese sentimiento que te hace identificarte y preocuparte por alguien más es difícil de encontrar y ver. Y si se tiene o siente, a veces se prefiere ocultar, que no se vea o se sepa, porque empatizar con el otro es ponerse en sus zapatos y sentir, lo bueno y lo malo.
Hay que decirlo: Algunas personas no tienen esa capacidad o la tienen muy reducida, casi imperceptible. Ahora, pensar que una herramienta de inteligencia artificial empatice puede ser una utopía.
Una de las principales herramientas tecnológicas que utiliza la niñez y adolescencia en México es justo ese chatbot lanzado en 2022. Lo mismo lo usan para hacer tareas y resolver dudas cotidianas, que para pedirle consejos sobre sus ligues.
Según datos del año pasado, la aplicación tenía más de 400 millones de usuarios activos a la semana y el sitio web consiguió 3 mil 905 millones de visitas sólo durante un mes.
Qué hace Chat GTP, tú preguntas, “el” responde, pero qué responde cuándo las preguntas son sobre prácticas de riesgo, que podrían atentar contra la integridad física de los más jóvenes.
El compromiso de los creadores de esta herramienta (OpenAI, una empresa con sede en San Francisco, California) fue implementar recursos para apoyar a las familias y realizar notificaciones para mantener la seguridad de las y los adolescentes.
El País quiso probar esta herramienta y los controles parentales que implementaron en septiembre pasado.
Lo hizo creando tres usuarios ficticios de entre 12 y 15 años de edad, quienes manifestaron problemas emocionales.
De manera sucinta, esto fue lo que encontró: “proporciona información detallada sobre el uso de sustancias tóxicas, conductas de riesgo y cómo atentar contra la propia vida”.
Una persona empática, en lo emocional y cognitivo, alertaría a sus progenitores o daría orientación para evitar prácticas riesgosas. Pero de ninguna manera brindaría información de cómo vulnerar su integridad.
Con el uso de toda herramienta tecnológica, sobre todo de IA, la niñez y adolescencia debe tener el acompañamiento y orientación de un adulto responsable. No podemos esperar que el Chat GTP empatice.
Twitter @ydlan
[ OPINION ]
Transparencia 3.0; Nota roja: periodismo de riesgo en Veracruz
En 2012, en un periodo de dos meses, cinco periodistas en ese estado fueron asesinados en hechos distintos.
Por Naldy Rodríguez
Desde el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, Veracruz fue escenario de hechos violentos que podrían estar relacionados con el narcotráfico, un lastre para el estado y el país que ha trastocado los sectores sociales, políticos y económicos del país.
El periodismo veracruzano no ha estado exento de sus consecuencias. Desde ese momento y hasta ahora, los medios de comunicación no han estado preparados para las escenas que se han visto: enfrentamientos entre sicarios y policías, cadáveres de personas en las calles, embolsados, envueltos en sábanas y decapitados.
En 2012, en un periodo de dos meses, cinco periodistas en ese estado fueron asesinados en hechos distintos. En ese momento, muchos reporteros de la nota roja abandonaron el periodismo o se cambiaron de sección para evitar estar expuestos.
En Xalapa, asesinaron a Regina Martínez (corresponsal de Proceso) y Víctor Manuel Báez (editor de la sección policiaca en Milenio Veracruz), ambos daban cobertura a los hechos de inseguridad. También mataron a Gabriel Huge, Esteban Rodríguez y Guillermo Luna, reporteros de la nota policiaca.
En aquel terrible año, en el gobierno de Javier Duarte, crearon la Comisión Estatal de Protección de Periodistas (Ceapp), supuestamente para protegerlos y atender la problemática, en un momento crítico. Nació como un organismo autónomo del Estado, con personalidad jurídica y patrimonio propios, y con representación de periodistas y directivos de medios en activo.
El pasado 8 de enero, en Poza Rica (13 años después de aquel atroz 2012), Carlos Castro, reportero que cubría la “nota roja”, fue asesinado. Ya había denunciado amenazas por la cobertura que realizaba.
De manera inmediata, el gobierno federal explicó y transparentó que Carlos había abandonado por “voluntad” las medidas de seguridad que tuvo en el 2024, brindadas por la Ceapp, las cuales -hay que decirlo- para muchos resultaban insuficientes.
La historia debe servir para entender y mejorar el presente. En Veracruz no podemos volver a vivir un 2012 y no sólo es un tema de la Ceapp, sin quitarles la responsabilidad que les toca y que pareciera no han asumido con seriedad.
Es un problema que también continúa -como ocurre con los feminicidios- por los altos índices de impunidad.
La coordinación y colaboración institucional es primordial entre la federación, el estado, la fiscalía local, pero habría que involucrar también a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y a la Comisión Estatal de Víctimas.
Y si los reporteros no perdieron la vida por su labor periodística y cobertura de sucesos policiacos, igual se debe investigar y esclarecer las causas; porque es un hecho que, periódicos, páginas electrónicas, noticieros de radio y televisión y creadores de contenido se siguen enfrentando a la disyuntiva de publicar o no estos hechos que se presentan en la entidad para evitar ser un blanco.
Twitter @ydlan
Transparencia3.0@hotmail.com
Así como Judas Iscariote besó a Jesús después de la última cena, para traicionarlo, así lo hizo hoy Miguel Ángel Yunes Linares, ahora senador suplente de su hijo, y no sólo traicionó a los 21 senadores de su bancada, ni a su partido, traicionó a los veracruzanos, a los mexicanos.
Y no solo fueron 30 monedas, fueron las múltiples denuncias que hay contra él y contra toda su familia. Su culpabilidad y sus manos sucias lo llevaron a aceptar el trueque de traicionar a los mexicanos, de dejarlos en la completa indefensión.
Qué estarán pensando el millón de votantes que creyeron en ellos, los mismos que mencionó en el pleno que consiguieron para Marko Cortés, qué pensarán que solo los ocuparon como moneda de cambio, para un escaño y para ganar su impunidad.
Hoy los Yunes azules se vistieron de guinda, hoy no solo traicionaron a un partido, traicionaron a la patria; sus militantes fueron la moneda de cambio para que no tocarán ni siquiera un ministerio público; hoy fueron eso que tanto criticaron unos traidores.
“Ni traidor ni cobarde” dijo con la mano temblorosa el patriarca, pero como dicen las sagradas escrituras, por sus actos los conoceréis, y no es la primera vez que lo hace, lo hizo cuando militaba en el PRI, y ahora lo hace en el PAN, mañana lo hará con Morena, es su modus vivendi; así ha sobrevivido políticamente, apuñalando por la espalda a quienes lo apoyaron y a los miles de veracruzanos que creyeron en ellos, en todos los de su familia.
Ante esta nueva traición, sin duda, la vergüenza y la deshonra ahora los perseguirá para toda su vida. Su cárcel será esa, no poder ver a la cara a los veracruzanos, a los mexicanos y hasta a sus propios descendientes. A todos ellos se les olvidó que “la patria es primero”.
Lo peor de esto también fue cómo traficaron con sus puestos, con su apellido, y en la acalorada discusión en la máxima tribuna del país, el presidente de su partido Marko Cortés, le recordó cómo su hijo, el senador con licencia por “problemas en la espalda”, los ayudó en 2021 que impugnaron su candidatura por falsificar su residencia, pidió que pusieran a su mujer Paty Lobeira.
Como años atrás consiguieron la gubernatura por Veracruz y actualmente pidieron la senaduría que obtuvieron como primera minoría y de suplente al patriarca de la familia.
Hoy, la mayoría oficialista que tanto acusaba y señalaban los Yunes, esa que ventiló las propiedades y cuentas bancarias de la próxima gobernadora de Veracruz, lo recibieron como su héroe nacional. Al mismo que acusaban de corrupto, hoy le abrieron la puerta del Senado con porras y ovaciones mientras a la democracia de este país ya se la llevó la chingada.
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